En su debut por el Clausura 2012, Vélez empató como local ante Godoy Cruz de Mendoza 1-1. Mauro Óbolo en su regreso a Liniers abrió la cuenta para el Fortín, pero Castillón definió mano a mano contra Barovero y dejo las cosas igualadas. Polémico arbitraje de Pittana.
Se había terminado la expectativa, la ansiedad, esas ganas borrachas de volver a pisar el Amalfitani. Sentir esa sensación (valga la redundancia) de volver a casa, después de tantas semanas de alejamiento. La cita era a las 19.10 horas. El rival, Godoy Cruz de Mendoza, un equipo parejo y sólido, que había mantenido a sus dos pilares (Villar y Ramirez) para el Clausura y quería llevarse los tres puntos de Liniers.
Vélez arrancó el partido con muchas ganas, atacando constantemente y manejando la pelota con bastante tranquilidad, sin apurarse por llegar al arco de Torrico. Del lado rival, se veía a Godoy Cruz con menos dominio del balón pero más profundo, con algunos disparos al arco que no inquietaban a Barovero. Rápidamente, tras una buena jugada de Augusto Fernández por la derecha, iba a llegar la apertura del marcador, cuando Mauro Óbolo anticipaba y definía al segundo palo el centro del volante derecho del Fortín. Pero solamente 9 minutos iba a durar la ventaja Velezana, ya que a los 25, tras una habilitación estupenda de Villar, Castillón le rompía el arco a Barovero y ponía el 1-1 parcial. Vélez, que ahora tenía en cancha a un Federico Insúa movedizo (entró por David Ramirez que salió desgarrado), seguía atacando pero sin demasiada claridad como para vulnerar al arquero rival. Solamente algunas jugadas peligraron al ex arquero de Argentinos Juniors, pero ninguna fue gol y el partido se fue al descanso con tablas en el marcador.
La segunda parte fue dominada por Vélez. Un Vélez que, a pesar de algunos deslices defensivos que hacían que peligre el arco que defendía Barovero, era más que su rival. Podemos decir que faltó contundencia, porque jugadas para ganar el partido hubieron. Algunas de Óbolo, otras más de Insúa, de Tobio, de Martinez, pero todas mal finalizadas o rechazadas por el arquero o la defensa cerrada del Tomba. Sumado a nuestra poca efectividad para definir, y culminando una muy mala actuación, Pittana no cobró dos penales claros, que podrían haber definido el encuentro.
Más allá de eso, estamos lejos de decir que no ganamos el partido por esos dos penales, ni vamos a justificar el empate por la actuación de Pittana. Sino que tuvimos poca efectividad y fuimos poco contundentes a la hora de definir. Se viene de una dura pretemporada, las piernas y el cuerpo pesan, pero hay mucho tiempo por delante para perfeccionar estas cosas.
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