Vélez no pudo en la altura de Ecuador, y perdió el invicto que mantenía en la Libertadores cayendo 3-0 ante Deportivo Quito, que sin jugar bien, golpeó a Vélez en los momentos justos y se llevó la victoria.
Vélez viajó a Ecuador, sabiendo que por delante tenía una parada difícil, contra el equipo que, a priori, viendo los otros partidos del grupo, parecía el rival más complicado de los tres.
El partido empezó bien para el Fortín, con un planteo que sorprendió a propios y extraños. El arquero y la línea de fondo, intocables, con Barovero defendiendo los tres palos, por delante de él Domínguez y Ortiz que mostraban una firmeza importante, Cubero y Papa por los laterales que cumplían una actuación sin sobresaltos.
En el medio y adelante, las sorpresas. Chapa Zapata y el Burrito Martínez, referentes pero de bajo rendimiento en lo que va del año, al banco. Augusto como siempre recorriendo la banda derecha, Cerro de 5 de recuperación, Canteros volviendo a la titularidad buscando ayudar en la recuperación y tratando de distribuir el juego (cosa que le costó un poco al principio, pero fue acomodándose con el correr de los minutos) y Cabral por la banda izquierda, en una posición que no es la que mejor le sienta, pero donde cumplió una labor digna. El Pocho Insúa de media punta, y Óbolo de 9 asfixiando la salida de los ecuatorianos.
Quito no podía llegar con claridad, tampoco dominar la pelota, y el equipo de Gareca, a pesar de algunas imprecisiones, tenía el partido controlado, lejos del arquero de Barovero que no sufría, y hasta teniendo chances de convertir. A pesar de la salida por lesión de Augusto (esperemos que no sea grave), la más clara fue una jugada donde Cabral deja sólo a Insúa, que cabecea solo al arco, interrumpiendo la pelota en su camino al gol el central ecuatoriano. Vélez seguía dominando y las expectativas eran buenas. Pero en la última jugada de ese primer tiempo, sale un pelotazo largo del campo del equipo de Ischia, Domínguez y Alustiza pelean en velocidad. Seba corre al ex-Chacarita con el cuerpo, en una jugado totalmente lícita, pero el árbitro, alevosamente, cobra un penal inexistente que el propio Alustiza cambia por gol.
A partir de ahí, el partido se dio vuelta. Más cuando en la primer jugada del complemento, después de una falta innecesaria de Cubero, el Martínez ecuatoriano aprovecha la única mala salida de Barovero en el partido (y el semestre quizás) para poner un 2 a 0 inimaginable hacía pocos minutos, pero real. Después de eso, a pesar de que Vélez mostró vestigios de querer empatar el partido con paciencia, sin dudas no era la noche. Bella había entrado por Augusto, Pratto por Cubero, y en otra jugada, esta vez lenta la reacción de toda la defensa, Luis Saritama puso cifras definitivas a un partido extraño, donde Vélez jugaba bien y cayó en la desesperación luego de un penal mal cobrado.
Sensación amarga por el resultado final, pero sin desesperarse que Vélez mostró que puede estar a la altura, y así y todo sigue puntero único en el grupo (al menos hasta que juegue Defensor). Habrá que analizar los errores cometidos, cambiar a quien esté en bajo nivel (caso Cubero), y saber salir adelante de esta situación que no es terminal ni de cerca. El Fortín sigue vivo, y en Liniers se espera por Deportivo Quito, en busca de la revancha y de tres puntos muy valiosos para la clasificación de la fase final de la Libertadores, esa obsesión que persigue todo Liniers.
Nota escrita por Facundo Salvo.
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